Escritos - Presencia del analista - G.Jasiner

Presencia del Analista


Por Lic. Graciela Jasiner


"... en los momentos decisivos, somos extranjeros a nosotros mismos..."
(George Steiner)

Nuestra experiencia clínica nos enseña que en el recorrido de una cura se pone a veces en juego una operatoria, que va más allá de cualquier intervención, interpretación o estrategia que el analista se pueda proponer, y no por eso menos eficaz.
Me estoy refiriendo a la Presencia del Analista.
Lenguaje sin palabras, la Presencia produce algo en relación a la causa. ¿...No hay acaso ciertas presencias que nos causan y otras que no....? ¿ ...No hay acaso ciertas presencias que alojan, que albergan ... y otras que interponen una distancia infinita ...? ¿ ...Es que hay presencias que producen porosidades, permeabilidades ... ? Presencias que en su propia cadencia acompañan la pregunta del otro y otras que petrifican en sus tonalidades, en sus texturas, el enigma que podría advenir...?
La presencia de Sócrates desencadena algo, del decir de Alcibíades, lo causa. Las palabras de Sócrates insolentan, también su voz. La presencia del analista se refiere justamente a la cubierta imaginaria de un pedazo de real; desencadena un movimiento pulsional.
En Lacan, Presencia del analista es una noción muy específica.
No se reduce, dirá en los Cuatro Conceptos a un sermoneo lacrimoso, ni a una caricia pegajosa.
La presencia, no es estar todo el tiempo presente. Como dice el poeta:
"...me gusta cuando callas
porque estás como ausente...".


Intentaré hoy, trabajar algo sobre:
* La Presencia en relación a la Transferencia.
* La Presencia en relación al Inconciente.

Presencia /Transferencia.

La presencia del analista va variando en relación a los tiempos lógicos en la Dirección de la Cura, y por lo tanto al escenario de la Transferencia, en el que transcurre la experiencia analítica.

1.- Sabemos que un análisis comenzará, cuando el sujeto se descubra dividido entre lo que dice, y lo que sabe, de eso que dice. El analista, como Sócrates enfrenta al sujeto con la ignorancia de su saber, lo implica en una pregunta.
Creación de las condiciones para el advenimiento del SsS. correspondiente a un "yo no pienso" , que a lo largo del Análisis devendrá: "yo no soy".
Comienzo de la transferencia. En este primer tiempo, el Analista da su presencia, pero es sólo para la acción de escuchar. Sólo más tarde su presencia será advertida.

2.- Saber atribuido al analista, proponemos entonces la regla fundamental, lo invitamos a que como Alcibíades hable de lo que se le ocurra.
Uno invita al paciente a perderse en los laberintos de sus palabras. Asociación Libre que pone al sujeto en cuestión.
Al extraviarse se da cuenta de que hay oscuras razones que lo hacen retornar siempre sobre los mismos carriles por los caminos del goce.
El paciente cuenta un sueño para ser interpretado. Se dirige al analista buscando un saber. Tiempo del análisis en que se trabajan fallidos, lapsus...

La Interpretación favorecerá que el deseo se despliegue. Las Formaciones del Inconsciente como retorno del trazo que representa al Sujeto.
Tiempo en que será propiciatorio para el avance de una cura, ubicar el trazo del deseo que separa al Sujeto del Otro.
Producir un S1, da efecto de desalienación del Otro.
Pero para que esto sea posible, será necesario producir algo en lo Real, para que el sujeto no siga pendiente del Otro primordial.
La Presencia real del Analista aquí pone límite al campo del Otro.

3.- Cuando un análisis avanza, Algo se complica. el Analista es requerido como presencia. Allí interviene con su ser.
Ya el saber, no puede dar cuenta del goce que lo retiene. En la medida en que el analista no otorga sentido al sujeto, las posiciones se invierten. El analista, pasa a ser quien sostiene el lugar del objeto, lugar del agalma. Sostiene con su presencia el objeto que el analizante propone desde su fantasma; lo cual deviene habitualmente torbellino de la transferencia Punto T de la transferencia, en que el analista interviene con su ser ... Sostiene el lugar de semblant del objeto del paciente. Presencia entonces, como cubierta imaginaria de un pedazo de real (objeto a ).
Sólo el Deseo del analista bien articulado puede soportar que la Transferencia avance hasta un punto de torbellino pulsional, punto T de la transferencia, en que el Analista es requerido como presencia. Allí interviene con su ser.
Sostiene la cubierta imaginaria de un pedazo de real, interviene con su ser.
En la relación Sócrates/ Alcibíades hay un viraje. Alcibíades pasa de amado, a amante. Sócrates queda en posición de amado. Sócrates guarda el objeto. Ocupa el lugar de semblant de a.
A medida que la cura avanza, se produce un pasaje, de una presencia casi inadvertida, a una presencia real.

Sin embargo, quiero poner a trabajar una pregunta que me retorna en la clínica:
¿ ... Hay en los tratamientos de nuestros días, con pacientes neuróticos graves, una cierta subversión de esa lógica ...?
Pacientes neuróticos que consultan en situaciones de mucha gravedad, me confrontan una y otra vez a la conmoción de esta lógica. ¿es posible que en cierto tipo de pacientes, algo de la presencia del analista se juegue fuertemente en un primer tiempo.
Pareciera que no se trata en esos casos de una presencia sólo para escuchar, ni siquiera de la insolencia socrática, sino que para crear condiciones de analizabilidad, para que un análisis pueda instalarse, se juega a veces otros modos de presencia del analista, aun en los primeros tiempos.

--Presencia/ Inconciente

No casualmente la idea de Presencia del Analista está trabajada en Los Cuatro Conceptos Fundamentales, nudo en el que convergen Transferencia e Inconsciente
Presencia del Analista que nos remite a la noción de Inconsciente, y su movimiento, se abre, para volver a cerrarse, en una pulsación temporal.
En Lacan, la noción de Presencia se inscribe, en la potente discusión con el positivismo lógico, y la confusión generada alrededor de la noción de transferencia, que recorre la confrontación entre "la realidad" y "el error de la transferencia" que el analista buscaría corregir.
Con la Presencia del Analista, una vez más Lacan quiere devolverle al psicoanálisis la primacía del Sujeto del Inconsciente más allá de cualquier "yo autónomo", y más allá de cualquier relación dual entre dos sujetos reales, en que el analista conduciría al paciente por los caminos de la objetividad, ortopedias terapéuticas fundadas en la "integridad del analista".


Ya no se tratará de las funciones del Yo, ni de ninguna alianza con sus partes sanas.
En una época en que los ingleses insistían fuertemente con la idea de contratransferencia, Lacan, con esta idea de lo real de la presencia del analista, vuelve a ocuparse de la transferencia.
En "Un Otro al otro", Lacan, ubica al psicoanalista en lugar del actor ...
En " El Deseo y su Interpretación" nos advierte: "Si somos conmovidos por una obra de teatro, es porque toca nuestra propia relación con nuestro propio deseo. "¿cuál es al función del actor? ... el actor presta sus miembros, su presencia, no simplemente como una marioneta, sino con su inconsciente ... hay buenos y malos actores". "En la medida - creo - en que el inconsciente de un actor es más o menos compatible con ese préstamo a su marioneta ... esto es lo que hace que un actor tenga más o menos talento, en la medida que, pueda tener la relación más estrecha con su inconsciente, donde él, se presta allí o no se presta ... el actor está allí ..."
En el argot teatral, Presencia alude a las posibilidades comunicativas del actor, a la escenografía y a la puesta en escena. Presencia dramática como posibilidad de cautivar al espectador.
La presencia del actor va más allá de lo visual, es algo inquietante. Ya Grotowski , intuía que se trata de una fuerza, cuyos efectos se juegan antes de que el actor hable, en la fuerza de "su estar allí".
En el campo de la filosofía, ya desde Aristóteles y Platón, Presencia tiene que ver con el término griego: Ousia.
Ousia se refiere: al Ser, lo propio, el presente, la duración, la permanencia.
Dice Heidegeer, "... el Hombre abierto al Ser, deja que éste venga a él como presencia ..."
Presencia, se relaciona también con Aletheia, ocultar y desocultar, momentos en que la Presencia se muestra como ausencia.

Filien, en Heráclito: "a la naturaleza le gusta aparecer y desaparecer. Es amiga de la presencia y la ausencia". Presentarse y salir de la Presencia. Ausencia como inherente a la presencia. Cierta aptitud del Analista para ausentarse, para que allí donde impera lo previsible, advenga el enigma. Presentarse y salir de la presencia. Es la ausencia inherente a la presencia.
Faino (mostrar), ya desde antes de Aristóteles, se refiere a algo que aparece, algo que permanece presente y por momentos se muestra como ausencia, no presente, como ausente ... Presencia, a veces.
Un profundo y paciente esperar, queriendo oír los más finos matices y tonalidades. Silencio primordial, como lo llamaría Santiago Kovadloff, que permite al sujeto situarse ante el misterio de lo que no admite significado, de lo inabordable de lo real.
Presencia, en su relación a la temporalidad remite a algo que permanece, no solo el instante (una temporalidad del devenir, de lo que va siendo, del futuro anterior).
Estoy intentando ubicar algo de la Presencia del analista, o del actor, como "abertura al Ser", en tanto abierto a las propias pulsaciones del Inconsciente, a las propias marcas, que propiciarán o no, la posibilidad de interpelar al Sujeto, o en otras palabras tocar el carozo del ser, la presencia también como ausencia, y en relación especialmente al
"no lo sabía ..."
¿Qué efectos, qué invocación produce en un paciente el modo de presencia con que el analista concurre a la cita?
Se trata, en el lugar del analista, de un saber hacer y de un "no saber" al mismo tiempo.
Poros "no sabía" del amor nacido de Aporía.
Booz, "no sabía" que una mujer estaba allí.
Ruth, "no sabía" lo que Dios quería de ella.
Recorrido de una cura donde algo importante se inscribe, allí donde la analista "no sabía".

 

 
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