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15 Ene 2020

“Háblame de amor” por David Szyniak

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“Parlez moi d´amour”, es una cancioncita, recuerda Lacan al comienzo de su segunda clase en el seminario “Encore”. “Parlez moi d´amour”, la  música evocada es una canción tierna y apasionada ,aunque con una pizca de incredulidad, cantada en 1930  por Charlene Boyer .

 ¿Porque volver a hablar sobre un tema tan inabarcable; asuntos del amor? ¿Será redundante decir que la experiencia psicoanalítica esta atravesada de comienzo a fin por el tema amoroso? Los rumores dicen que en su seminario se habló de amor El maestro francés se sorprende, afirma que hablo sobre la “betise”, necedad , estupidez o tontería. No es  lo mismo palabras de amor y concluye enfático ; habló de letras de amor, declaraciones, cartas de amor que son otra cosa.

 ¿Tontería, necedad, parada narcisista o letras de amor, como leer este dilema? Transfórmemoslo en problema , ¿Si el amor esta relacionado con el uno narcisista nunca sacaría a nadie de si mismo?

 ¿Como orientarnos?

 En los seminarios hablo como analizante argumenta, sigamos su consejo , leer no es comprender ¿Por qué en este seminario en que va desplegar sus ideas sobre la sustancia gozante, el significante como la causa del goce, los goces diferenciales , la fundamentación de la lógica del no-todo y fundamentalmente donde reafirma su real; “ no hay relación sexual”, podríamos interrogarnos ¿Cómo y por qué retornan las cosas del amor? y más puntualmente ¿Qué cosas del amor?

Propongo que las letras (cartas) de amor tienen una relación con el escrito en el discurso psicoanalítico. Me sirve leerlo en el proceso transferencial en la arista del SsS(sujeto supuesto saber) en su relación con leer el decir de quien nos consulta.

 Provisionalmente digamos que no se vuelve a ese amor imaginario fusional, toda bondad de un analista ideal al que el paciente debía identificarse al final del análisis y que fue barrido en la primera enseñanza de Lacan, por la escoba de lo simbólico ligada a la función del lenguaje y al campo de la palabra ¿Pero entonces qué bordes del amor vuelven? ¿De qué asuntos del amor se trata?

 La experiencia abierta por Freud tiene al amor de transferencia como eje del trabajo (especialmente con la neurosis). Lacan al postular al analista como parte del concepto de Inconsciente, aporta una lógica mínima donde el analista es llevado a ocupar el lugar de Sujeto supuesto Saber. Leámoslo como lo propone Lacan en Radiofonía

Para despertar a mi mundo, articulo esa transferencia al «sujeto supuesto saber». Hay ahí explicación, despliegue de eso que el nombre no fija sino oscuramente. A saber: que el sujeto, por la transferencia, es supuesto al saber en que consiste como sujeto del inconsciente y que es eso que es transferido al analista, es decir ese saber en tanto que él no piensa, ni calcula, ni juzga, sin dejar de comportar efecto de trabajo

Eso habla, quien nos consulta es convocado a decir lo que se le ocurre, tonterías y eso es transferido y pasado, aunque opacamente, siempre y cuando sea leído, a material de trabajo . Se establecerá como escrito, leo de esta forma el aforismo “el inconsciente esta estructurado como un lenguaje y en el medio del decir, en transferencia agrego, crea su propio escrito”

¿De qué naturaleza será este escrito?

He aquí la función del Otro a que somos llevados, construcción de ese lugar del sujeto supuesto saber que debe también anticipar un sujeto, ese del inconsciente, en el decir de quien viene. Pasaje del discurso corriente a la construcción de la otra escena. La lógica nos entrega una pista, ella misma como ciencia de lo real pudo abrirse desde el momento en que pudo vaciar bastante de su sentido a las palabras y reemplazarlas por letras. Diferencia entre significante y leer a la letra.

 ¿Cuál sería la función del escrito en el discurso psicoanalítico?

Voy a proponer enlazarlo con otro interrogante que insiste, ¿cómo construir el lugar del analista? ¿Cómo sostener nuestro lugar de analistas apuntando a un efecto de trabajo en un tiempo donde el discurso totalizante de la ciencia se convierte en hegemónico?

En el seminario “El reverso del psicoanálisis” se aborda una pequeña anticipación de lo que hoy, aunque cualitativamente diferente, prolifera en pantallas, imágenes, iconos y redes que tejen espacios de mismidad y segregación. Habría que señalar que este desarrollo de la ciencia pone a trabajar el significante y produce un saber transmisible sin el sujeto (por ejemplo los algoritmos que empujan hacia una política del individualismo y una epidemia de soledad tan poblada, o la promesa de un amor sin azar).

El analista, del cual depende que exista el psicoanálisis, ese nuevo lazo social, que forma parte del concepto de inconsciente, la otra escena la llamo Freud , al escuchar el valor entre significantes permite la emergencia del sujeto(del deseo ) y su relación con el goce.

Propongo que es aquí donde vuelven las cosas del amor, las cartas de amor, las letras de amor, y diría , junto con Lacan, que también operan en  la zona de ese neologismo, el odionamoramiento de la transferencia, tentación especular que el analista evitará, tal vez aferrándose al humor como veremos más adelante.

Comparto algunas reflexiones, partiendo del trabajo clínico que venimos desarrollando hace más de 15 años en el área de atención psicoanalítica de ALEF sobre la importancia de las primeras entrevistas para instalar y alojar esta experiencia del inconsciente y la eficacia de nuestra labor. Partimos de un saber en falta, quien viene a vernos, frecuentemente no viene a analizarse, llega con su malestar (angustias, inhibiciones, síntomas, etc) a cuestas y, en el mejor de los casos, un relato, ese mito individual del neurótico, ¿Como ubicar  ese saber en falta?, puntapié inicial del saber no sabido que, frecuentemente, choca contra la pasión por la ignorancia, ese no querer saber nada de eso ¿Cómo ir construyendo  ese nudo necesario entre analista y tal vez futuro analizante  que es la experiencia del inconsciente? Provisionalmente sosteniendo la tensión entre sentido (signo) y operación significante, para este primer movimiento de instalación leemos al SsS (sujeto supuesto saber) en una doble vertiente que venimos explicitando, aquella tradicional del analista como SsS y otra que anticipa, supone, un sujeto en los decires del consultante, formula de lo escrito como “saber supuesto sujeto” (clase 9 de abril del 74 Los no incautos). Leemos y ponemos a operar de esta manera el aforismo “que se diga, queda olvidado tras lo que se dice, en lo que se escucha (o se entiende)”. En nuestra experiencia, el pasaje de lo oral al armado de un texto escrito por parte del analista y el retrabajo con otros analistas, posibilita la lectura de lo anagramático, el trastocamiento de la puntuación, la detección de homofonías, los lapsus  y ciertas veces  encamina a hipotetizar un significante cualquiera como significante de la transferencia y abonando, no sin dificultades, una orientación en la dirección de la cura que apunta a la eficacia de nuestro trabajo. El lazo entre analistas se orienta en otro aforismo “el analista es al menos dos”.

En este proceso, como decía R. Estacolchic apuntamos al inconsciente como la otra escena sin ofender al yo.  ¿Podría ser pensada como una carta de amor?

Ellos me leen bien, hasta cierto punto, porque no me aman , recuerda Lacan tomando con humor la critica que J.Luc Nancy  y Labarthe hacen de su escrito “la instancia de la letra”, ¿un no amor diferente del odio?

 

Conformación del amor como el eros que nos propone Anne Carson quien lo lee, en la tradición griega, no como el contrapunto con tanatos, sino como un eros que conjuga el amor y el odio formando la amplia maquinaria del contacto humano. El odio empieza cuando el amor se va, dice el personaje de Ana Karenina. Carson rescata la poética de Safo y lo llama eros el dulce amargo, eros, a despecho de un romanticismo lineal, se imprime como un hecho contradictorio no binario que converge en el deseo erótico. 

¿Será esto lo que evoca Lacan cuando dice que nuestra tarea es una erotologia que incluye deseo (con el objeto a minúscula como causa) y afectos? (Clase 1 del seminario 10 La angustia)

Estamos en un tiempo en que el discurso científico hace surgir infinidad de objetos gadgets y letosas, las llamo Lacan, que no existían en modo alguno en nuestra percepción, objetos, sustancia hecha para consumir que obturan la verdad del deseo.

Lacan, con gran sagacidad, aunque apenas vislumbro los comienzos de esta transformación, plantea una variante del discurso amo, la variante capitalista que empuja al consumo, consumiéndose en ese consumo cada vez más rápido, convirtiendo en sustancia consumible lo que toca y que dificulta la rotación de los discursos  (el enves  capit 3 y 11) “y deja de lado lo que llamamos cosas del amor”, como lo afirma en el saber del analista (clase 3)

La ciencia moderna se muestra distinta a cualquier teoría anterior del conocimiento, en la medida en que se aprehende por el orden significante, se construye con algo donde antes no había nada. El avance de la ciencia como saber articulado de significantes, como creación ex nihilo, certifica el jaque en que queda la teoría del conocimiento anterior con un sujeto cognoscente y un objeto a conocer, junto a las antiguas metáforas sexuales. No obstante, el peligro no es el espectacular desarrollo de la ciencia sino la construcción de un saber cómo discurso totalizante que rechaza al enigmático y opaco sujeto del deseo que se sirve de las letras de amor como suplencia al “no hay relación sexual”

 

Tal vez una forma de ahuecar el discurso del Otro sea incorporando esa dimensión de “letra de amor”, sostenida también con otra dimensión del humor en ese leer a la letra. Para quien guste aquí va una divertida puntuación.

 https://www.youtube.com/watch?v=TEoEh4AVAOQ

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